Casas del tabaco
My Father: el homenaje de un hijo que se convirtió en casa
Don Pepín García llegó a Miami desde Cuba en 2003 y abrió una pequeña fábrica en la Pequeña Habana. Su hijo Jaime le dedicó un cigarro en secreto, y ese homenaje terminó dando nombre a toda la empresa.
Algunas marcas nacen de un plan de negocio. My Father nació de un regalo: un hijo que quiso honrar a su padre con un cigarro.
De La Habana a la Pequeña Habana
José “Don Pepín” García fue un torcedor muy respetado en Cuba. En 2003 emigró a Estados Unidos y montó una fábrica diminuta en la Pequeña Habana de Miami. Ese mismo año salieron los primeros cigarros Don Pepín García, con su nombre en la anilla.
Su estilo, con fuerza, pimienta y mucho carácter, conquistó pronto a los aficionados y lo convirtió en uno de los nombres más buscados de su generación.
Un homenaje en secreto
Su hijo, Jaime García, preparó a escondidas una liga para sorprender a su padre y rendirle homenaje. La llamó My Father, y salió en 2008.
Cuando la familia abrió su fábrica en Estelí, Nicaragua, Don Pepín le puso a toda la empresa el nombre del cigarro de su hijo: My Father Cigars. Hoy la dirigen Pepín, Jaime y su hija Janny García.
Dos premios, dos homenajes
En 2012 la familia ganó el Cigar of the Year de Cigar Aficionado con el Flor de las Antillas. En 2015 lo volvió a ganar con el My Father Le Bijou 1922.
Ese segundo cigarro cierra el círculo: Don Pepín lo hizo en honor a su propio padre, nacido en 1922. Le Bijou significa “la joya”.
Por qué importa
My Father es una de las grandes historias recientes del cigarro: un torcedor cubano que empezó de cero pasados los cincuenta y, en poco más de una década, construyó una de las casas más respetadas de Nicaragua. Y todo bajo un nombre que es, literalmente, un homenaje familiar.
