La escala CigarSolace
Una puntuación personal, no un veredicto.
Cada puntuación resume mi experiencia con un cigarro en una ocasión, en la misma escala de 100 puntos que usa el mundo del tabaco. Es un solo paladar y una sola fumada. Cada paladar es distinto, y la nota completa siempre dice más que el número.
La escala
Qué significa cada rango
- 95–100 Clásico
- De lo mejor que he fumado. Un cigarro que siempre quiero tener en el humidor.
- 90–94 Sobresaliente
- Una experiencia que recuerdo y que repetiría sin pensarlo.
- 85–89 Muy bueno
- Bien hecho y disfrutable, aunque no siempre conecte del todo con mi paladar.
- 80–84 Bueno
- Tiene virtudes, pero algo lo frenó: el balance, la construcción o el perfil para mi gusto.
- Menos de 80 No lo recomendaría
- Una experiencia que no repetiría.
Lo que tomo en cuenta
Detrás de cada número
Me guío por las mismas cuatro áreas que usan las publicaciones especializadas. La diferencia: no cato a ciegas ni en panel. Es mi experiencia, fumada a mi ritmo.
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Apariencia y construcción
La capa, su textura y el acabado, cuando hay algo que destacar.
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La fumada
El tiro, la combustión, si necesita retoques, y la cantidad y textura del humo.
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Sabor
Lo que percibo, cómo se integran los sabores y cómo cambian, o no, entre tercios.
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Impresión general
El balance, la armonía, cuánto lo disfruté y si lo volvería a fumar. Es lo que más pesa.
Mi paladar se inclina hacia cigarros cremosos, con dulzor natural y buen balance. Cuando un cigarro bien hecho va en otra dirección, lo digo en la nota, y la puntuación lo refleja sin castigarlo.
Si un cigarro llega dañado por mal almacenamiento o calor, no le doy puntuación: no sería justo con la mezcla. Y cuando una marca me regala un cigarro, lo menciono en la nota.