Casas del tabaco
Davidoff: de una tienda en Ginebra a la elegancia dominicana
Zino Davidoff convirtió una pequeña tabaquería de Ginebra en sinónimo de lujo. Hizo cigarros en Cuba, rompió con la isla y encontró en la República Dominicana su nuevo hogar.
Hay marcas de cigarros y hay marcas de lujo. Davidoff es de las pocas que son las dos cosas a la vez, y todo empezó con un hombre que vendía tabaco detrás de un mostrador.
De Kiev a Ginebra
Zino Davidoff nació en 1906 cerca de Kiev, en el entonces Imperio ruso. Su padre tenía un pequeño negocio de tabaco. En 1911, huyendo de la persecución contra los judíos, la familia se instaló en Ginebra, Suiza, y abrió allí una tabaquería.
En 1924, todavía joven, Zino cruzó el Atlántico para aprender el oficio en Argentina, Brasil y Cuba. Lo que vio en los campos y las fábricas cubanas marcó el resto de su vida.
Los habanos Davidoff
A finales de los sesenta, el monopolio estatal cubano le propuso hacer cigarros con su nombre. Los primeros habanos Davidoff salieron hacia 1968 y 1969, con vitolas que llevaban nombres de grandes vinos, como la serie Château.
En 1970 la empresa suiza Oettinger, de Basilea, compró el negocio. Zino se quedó como su embajador y siguió siendo la cara de la marca.
La ruptura con Cuba
A finales de los ochenta la relación con Cuba se rompió por desacuerdos sobre la calidad. En 1989 Zino quemó en público miles de habanos que consideraba por debajo de su estándar, un gesto que todavía se recuerda. Las fechas exactas de la ruptura varían entre 1989 y 1991 según la fuente.
La República Dominicana
Davidoff encontró su nuevo hogar en Santiago, República Dominicana, junto al maestro tabacalero Hendrik “Henke” Kelner y su empresa, Tabadom. Desde comienzos de los noventa todos los cigarros Davidoff se hacen allí.
Zino murió en Ginebra en enero de 1994. La casa siguió creciendo con líneas como Millennium, Winston Churchill y, más tarde, cigarros con tabaco de Nicaragua y otros países.
Por qué importa
Davidoff enseñó al mundo que un cigarro podía venderse como un objeto de lujo, sin perder el oficio. Y su paso de Cuba a la República Dominicana ayudó a demostrar que la excelencia no dependía de una sola isla.
Varias fechas de la historia de Davidoff cambian según la fuente. Usamos las más citadas.